jueves, septiembre 14, 2006

ANTIDOTO (Fantasia seudo ciberpunk refrita)



El hastío, la realidad me corroe. Cansado de intentar frenéticamente canales donde solo recibo estática compruebo que TVW (TeleVirtual Worlds) sigue muerta. Olvide la causa. Vagamente recuerdo haber visto mensajes de advertencia cuando era un pájaro que volaba por la atmósfera de Júpiter. Ahora soy un gusano escupido a la calle por el ducto de salida del megacomplejo, mi hogar. Hace calor. No recordaba que la calle fuera así. Me muevo por instinto bajo la Alameda sintética acostumbrándome al paisaje. Llego a una plaza donde una valla publicitaria proyecta una gran sombra. Encuentro a mis amigos inyectándose bajo ella. Yo pensaba en las fantasías del canal #UndergroundSXX, entonces el embotamiento de Bito y Alexa, sus venas excitadas y ojos ausentes, me invitaron. El embolo, una pradera verde, soy un animal extraño... una convulsión me sustrae de ese mundo. Bito y Alexa, auxiliandome, me confiesan que han pasado por lo mismo. No se como los yonquis químicos pueden pagar este precio, un trozo de felicidad por todo un infierno. Solo queremos inocua experimentación virtual. Abandonamos la plaza dejando algunos Quimiks extraviados. Idiotas.

Por el viaducto principal nos encontramos un grupo que se dirige a las afueras de la ciudad. Nos unimos. Circula el rumor que todo es una campaña de expectativa de TVW para que se pida el retorno de los mundos virtuales pagando más. Cosas de la publicidad. Bito parece concentrado y balbucea que los disturbios de la televisión en los que había participado su abuelo eran algo similar. Aunque no sabe si es un recuerdo o una impresión dejada por el canal #revolucion. Nos cuesta caminar. Pasamos por un club de entretenimiento virtual privado. Hacemos silencio para no despertar sospechas sobre nuestro destino. El único posible. Ante una interrogación del portero, Pixo, que encabeza el grupo, comenta simplemente que no hay nada en TVW. La explicación es suficiente. Inmediatamente descubro que Alexa no esta a mi lado. Miro atrás y la observo coqueteando con el portero. Seguramente ya arregló su entrada al club por una mamada. Digital Bitch. Quiero intentar la misma táctica pero revelaría que somos unos adictos vagando por el sendero de la abstinencia virtual. Me dicen que nuestra paciencia será recompensada en el punto de encuentro. Cae la noche. Hace frío. Pixo señala que tras esa última colina quedan las instalaciones locales de TVW. Observo por un instante las estrellas. No significan nada para mi. Son pixeles famélicos que no conforman ninguna imagen, mundos sin entrañas. Escuchamos Helicópteros acercandose. Aceleramos el paso. El horizonte resplandece con singular aura. Se divisan las antenas de TVW vestidas de humo y desde la cima vemos las instalaciones en llamas. Algo inexplicable me invade al ver cientos de jóvenes danzando alrededor de los guardias empalados. Sonriendo, Bito me alcanza un palo afilado. Comprendo. Corro colina abajo desaforado como el hombre primitivo que soy, uno más del canal #tribal. Los helicopteros aparecen en el horizonte y disparan. Caigo al suelo mientras mi último pensamiento es que nuestra sangre será codificada en un nuevo guión, cuando TVW vuelva al aire.




TXT&DIB: LFM_at: www.alta-densidad.tk

BONUS// Jamiro_lego_estail (futures is made of virtual insanity)

miércoles, agosto 30, 2006

Pantalonetiando en Ibague (version definitiva)


PARTE I

Bajo mi espalda se encuentran las placenteras baldositas de color ladrillo que componen el piso de la casa. En una esquina el Televisor transmite Smallville que sigue siendo el mismo adefesio de superheroe hibridado con clase de Beverly Hills. Combinación irresistible para la generación MTV. Mis brazos cruzados sirven de apoyo a mi cabeza que con más frecuencia abandona la pantalla en favor del trapecio entrecortado por mis piernas elevadas y cruzadas. Por la calle con una ligera inclinación corretean ruidosos niños que juegan. Su alboroto cede con relativa periodicidad cada vez que una pequeña moto remonta el cuadro y se adentra en el barrio. Dos pasajeros generalmente la ocupan. Todo es una escena ya remota para mi. Por la luminosa puerta de la sala abierta de par en par cruzan amistosos vecinos que se detienen a saludar mientras discretamente observan a ese extraño tirado en el suelo, con un irrefutable aspecto de no haberse bañado. Ya son las 3:00 PM. El aire arde. El ultimo rostro se despide y me sonríe con la complicidad de quien tampoco se ha bañado. “Parece como si aquí no existiesen las paredes”, pienso con cierta incomodidad, más producto de la falta de costumbre que de alguna convicción. El sopor sigue su curso. Mi prima vuelve a insistir que si deseo algo de beber. Los niños afuera gritan. Otra vecina aparece y salta por encima de mi internándose en los cuartos más profundos. La privacidad se ha derretido. Las baldosas son balsámicas. Sin embargo, no tengo quejas. Definitivamente fue una buena decisión estar aquí, el día antes de iniciar el semestre. Descalzo, sudando y feliz. Privilegios de estar pantalonetiando en Ibague.

Todo dio inicio el sábado cuando abandoné Tabogo que ebullía en una tensa calma. Tombos infinitos y acuciosos fastidiaban los ángulos del escenario donde tomaría lugar la farsa. Las cámaras aguardaban lascivas la ceremonia. No quería ser un extra más. Era preciso huir. El destino era el sitio donde coincidían una amiga y una prima que me reclamaban desde hacía tiempo ya. La terminal se desvanecía en la ventana de la buseta. Ibague me esperaba aunque fuese brevemente. El sur era mi destino. De cierta manera viajaba al pasado, iba hacia atrás en el tiempo. No hacia adelante. Por ahora, dejaba esa falseada dirección a eslóganes de campañas funestas.

La ciudad me recibió con una suave brisa nocturna que aún no sepultaba los restos de un día infernal. El paisaje acudía a mis ojos con la novedad de lo no visto en mucho tiempo. Mucho más desde que las rutas directas Cali-Bogotá empezaron a ignorar aquel cruce de caminos. Sólo cuando el bolsillo apremiaba y el bus lechero era la única opción, se la podía apreciar de nuevo; aunque todo se resumía a la contemplación de un lote de buses mientras se consumía un sancocho cuasicaduco en la terminal. Tan poco tiempo para recuperar tanto...

Una vez instalado donde mi primera anfitriona y tras el tamal de recibimiento reglamentario las inevitables calles llamaban. Sugerí una caminata hacia la zona rosa, más por curiosidad que por gusto. Recibí aceptación por el destino pero reproche por el medio propuesto. “Esta muy lejos, mejor nos vamos en Taxi” ordenó con inmediatez mi guia. El recorrido se tomó como 30 segundos (Definitivamente el concepto de distancia es algo muy relativo) tras lo que desembocamos en la 5 con 38 (según fui informado). La zona rosa más corta que he visto. En sus casi 3 cuadras de extensión, se apretaban decenas de bares cuadriculados poblados de jirafas acosadas por los asistentes, compuestos de tipos con rostros de adonis y panzas apenas sostenidas por sus cocodriludas camisetas acompañados por nenas oxigenadas de escote generoso y chancleta calentana estilo condorito. Por un momento sentí vértigo y me creí en Cali. La escena se repetía con ligeras y reguetonudas variaciones en cada cubículo. Como nos deteníamos frente a cada neón prestos acudían los meseros a invitarnos, a pesar de que mi pinta de patético viajero en tenis y pantalones cargo desentonara en todos los sitios. Resalto la paciencia de mi acompañante quien sospechando de que yo observaba tomando nota visual para este blog (del cual ella, ejem, es fiel lectora) me acompaño complaciente hasta que recolectara los datos suficientes en cada sitio. Curiosamente el tiempo de exposición duraba el mismo tiempo que permanecían alineados los escotes generosos con mi plano visual. Apenas ahora lo noto, pero no se puede negar que la información pechugonistica es de vital importancia en cualquier blog. Finalmente la zona moría en un edificio donde afuera aparcaban varios automóviles y cuyos asistentes bebían copiosamente sentados en una jardinera de la construcción. Emocionado corrí para filtrarme en esta disgresión de la continuidad del paisaje, para ver de cerca a aquellos que habían preferido ocupar la calle despreciando los densos chuzos. Sin embargo mi entusiasmo se vio truncado de manera sorpresiva. Y algo penosa, por demás. El edificio en cuyas afueras departían los presuntos rumberos de anden resulto siendo una funeraria. Repentinamente la cercanía torno los estertores, atribuidos al festín en berridos proferidos por los juveniles plañideros. Sentí una gran vergüenza. Pero no era mi culpa. La planificación urbana de algunas ciudades al parecer, obedece a misteriosos criterios necro-rumbológiocos.

Tras otro dilatado recorrido de 30 segundos arribamos al centro. El centro siempre es prometedor en la noche. (El lector o lectora caleña puede sin embargo disentir de dicha afirmación). Iniciamos el trayecto por la tercera, una vía peatonalizada que ahora servía de paseo para acaramelados novios cuyo plan sabatino consiste en comer un chuzo luquiano en uno de los numerosos y humeantes puestos para despues ir a cerveciar en los bares aledaños. Ver a un tombo que habiendo subido su moto por la vía peatonal ahora disfrutaba de aquel banquete (al cual me negue porque uno viajando no debe tentar los males de la barriga) mientras bajo su sombra un mozalbete manipulaba y parecía macerar con sus dedos, una extraña sustancia del mismo color del uniforme de quien le proveía cubierta (jeje) fue indicio suficiente de que me encontraba en el lugar con la clase de contrastes que buscaba. MaKaindOfPlais. Tras un breve reconocimiento del terreno, ingresamos en un videobar. La charla fluyo con espontaneidad mientras las glorias del grundge y el hard-rock ochentero avivavan los ánimos de los asistentes. De vez en cuando giraba mi cabeza para observarlos. Los imagine empleados de banco treintones recordando sus años mozos, aquellos cuando agitaban sus cabezas libres, desconociendo su cruel destino. De alguna pálida manera, volvían a la adolescencia. Intentaba comprenderlos sin lugar a burlas, pues no eran responsables de que el sistema acostumbre a transformar la nostalgia en vulgar parodia.
_ Gracias por recibirme así tan de improviso.
_ De nada, siempre eres bienvenido.
_ Este sitio me recuerda uno en Cali que se llamaba Halley y que en una época fue muy popular. Pero este es más bonito, creo.
_ ¿E ibas mucho?
_ Un par de veces en mi adolescencia. Pero ahora ni loco. El estar aquí en otra ciudad me excusa jeje. Aunque...
De repente enmudecí. Los banqueros golpeaban con puños y botas las mesas. No reconocía los acordes pero algo me sonaba familiar. Y era funesto. Las meseras me ocultaban la pantalla. De repente, tras estirar mi cuello pude contemplar la efigie en primer plano y fade-in de nada más ni nada menos que Jon Bon Jovi. Con permanente, nariz empolvada y pañoleta terciada al pescuezo. Sólo atine a decir “vámonos de aquí” mientras los banqueros enloquecidos agitaban sus cortes de pelo de horario de oficina al ritmo del saltarin pantalón leopardo-expandex chupado en el culo de Jon. La cuenta demoró y desesperado fui directamente a la barra a pagar. No lo podía soportar. Más una vez recibida las vueltas pedí a mi contrariada amiga (que decía “¿Al fin que?”) que me permitiera ver el video que siguió a la monstruosidad anterior. “Take on me” de a-ha, aquel en donde los noruegos estan atrapados en las viñetas de una caricatura. Donde el cantante logra escapar para encontrar a la dulce nena que con copete Alf lo esperaba afanosamente de este lado del espejo. Gran vídeo. Quizá junto con “You might think” de The cars y “Thriller” del viejo maicol, los mejores vídeos de la década perdida. (El autor aprovecha para declarar que detesta la abominable versión ska de esta gran canción – Take on me-).

La huida nos llevo a otro chuzo (cuyo nombre no viene a mi) pero que decidí bautizar “El bodegón del recuerdo”. Según me contaron posteriormente, lo más excelso del crossover chucuchuquiano del centro Ibaguereño. Caneca de ron pa' lubricar mis torpes pies (aquí el lector o lectora rola debe reemplazar caneca por media), respirar profundo y a tirar paso. Ese Pastor Lopez me vino de maravilla. Incluso por un infinitesimal instante me pereció que bailaba bien. Ya lo se, no lo digan. Llevo lustros oyendo la terrible afirmación de que soy un caleño chiviado. En mi defensa puedo decir que si la naturaleza me dio pies torpes por un lado, me dotó de mente ágil por otro, y con esta he inferido un método para salir airoso en los menesteres danzarinisticos (Vea al planteamiento epistemológico más adelante en otro ágape).



PARTE II

El domingo me agarro, con almohada babeada, en una cama Ibaguereña de madera traquiadora imitación Lucho XV. Enguayabado y pantalonetiando por supuesto. El presuroso desayuno de mediodía nos lanzo al paseo dominguero planeado con la barriga apenas justa para la trepada de cerro. Paso a recogernos una amiga de mi anfitriona quien trabajaba en el Jardín Botánico San Jorge (Publicidad no pagada). Yo estaba ansioso por conocer a nuestra nueva compañera, a quien visualizaba como una gata montesa estilo Lara Croft. Imponente, de botas ,“shores” y sombrero de antropólogo Ingles en tumba de Tutankamon. Se me hacia agua a la boca. Gran estupefacción me causo ver que la persona real no guardaba similitud alguna con otro de mis constantes delirios platónicos por las féminas. A pesar de que la radiante y apócrifa sherpa tolimense no estaba mal, su inapropiado atuendo delataba su desconocimiento de las maneras de la típica caminata ecológica para viajero despistado (o con apretada agenda como Yo). Nuestra previa Lara Croft encarnada, lucía unos zapatos de plataforma estilo diva disco que harían sonrojar al mismísimo Gene Simmons. Evidentemente, trabajadora del Jardín Botánico que cubría arduas jornadas tras un escritorio.

La travesía en el cerro, estuvo adornada prolijamente por infinidad de matas variopintas presentadas por una simpática señora, esta si guia entrenada, que tras la mención del nombre científico se lanzaba en una fuga desaforada en senil-mayor que exponía las propiedades, leyendas y usos del arbustillo en cuestión. Su trepidante lengua habría dejado exhausto a un vendedor de dulce busetero. De los de a 200 3x500 la dama y el caballero. Particular curiosidad causó en mis dos compañeras la mención de una maravillosa planta denominada “siguememacho” que crecía salvaje a nuestros pies y cuyas milagrosas atribuciones saltan a la vista. Con timidez y apocada voz, indague por el equivalente masculino que aventure de nombre “elsiguemehembra” (no fue difícil adivinarlo) mientras apuraba navaja y cuantas bolsas encontrara en mis bolsillos para recolectar algunas muestricas, con fines puramente científicos claro esta. A esto nuestra guia respondío, con la secreta aquiescencia de las otras dos féminas con una negativa, señalando que caballero tan bien plantado y en la flor de su vida, seguramente no requeriría de estas ayudas botánicas. Este blog no está en capacidad de negar tal afirmación, pero sospecha que fue una elegante y geriatrica evasiva.

Al empinarse el camino e internarnos en el bosque, la señora fue reemplazada por un minúsculo y verborreico personaje que relataba sus aventuras en el monte cuando prestaba servicio, mientras saltaba y se colgaba de las ramas con simiesca habilidad. A su paso con rapidez ganamos la cima desde donde se observaba la ciudad. Sólo atine a decir “Es que este chuzo siempre es grande” mientras permanecíamos absortos en la contemplación, jadeando de cansancio. La vista justificó todo el esfuerzo y el posterior descenso en donde no podía dejar de temer por mi vida, pues a mis espaldas la diva disco tropezaba constantemente en sus enormes zapatos amenazando con rodar cuesta abajo arrastrando con este, su inerme servidor. No debo esforzarme mucho en aclarar, que no era mi deseo terminar mi atribulada existencia defenestrado en un andurrial pijao.



PARTE III

Ahora mi prima era la anfitriona. Tras despedirme calurosamente de mi amiga, la primera, y seguir en taxi a la motociclista familiar, la segunda, hasta su domicilio (la dirección era imposible y parecía más una ecuación diferencial) me encontraba en la casita de barrio de las baldosas color ladrillo. Primer pie en las escaleras y dio inicio la secuencia de presentación de medio barrio que discutía en la sala los pormenores acústicos más ajustados para la disposición de cuatro altavoces en la sala. Una hermana menor de mi prima (que no era prima mía), cumplía años. Fatigado de estrechar manos la dueña de casa me recibió.
_ ¿Le provoca una coca colita mijo? - preguntó amablemente la mama de mi prima.
_ No, gracias. ¿No tendrá más bien un juguito? - respondí esforzándome en no perecer grosero.
_ Si, hay de tomate de árbol. - Concluyó la anfitriona mayor.
_ Déle – accedí-
Tras el cristal del vaso contemplaba como observaba al niño que había conocido 15 años atrás. Yo también indagaba su rostro por la joven mujer que recordaba. Se respiraba aroma de fiesta. La torta gobernaba la escena desde la cima de la nevera. Todo era anticipación.

Tras vestirme con la pinta calculada para rituales calentanos, con zapatos bajos, pantalón holgado y camisa arremangada, desabotonada y mostrona de un níveo e insuperablemente lampiño pecho, fui enjuagado por mis primas en un ostentoso pachulí que podía ser percibido a kilómetros de distancia. De nada sirvieron mis ruegos y pataletas aduciendo que las fragancias me hacían sentir disfrazado. Falso. Poco genuino. Que lo mío era puro encanto – y aroma – natural.

Una vez emperifollado fui dispuesto en el fondo de aquel dédalo suburbano Ibaguereño, sentado en un trono de Güiny Pu contemplando el desfile de señoritas que me eran presentadas, anhelaba yo, como futuro tributo al primo-minotauro. La secuencia estaba poblada por pícaras amigas, compañeras de estudio, de trabajo, vecinas o cualquier falda fiestera traída por las alcahuetas anfitrionas en un cómplice gesto, para observar con curiosidad cuasi-nachionalyeografiquesca (Mi aporte a la RAE) al objeto de su güeveristica ofrenda. Pero como el lector o lectora de este atribulado blogger ya habrá anticipado, todos aquellos protocolos fueron fútiles. Las primas en otro ejemplo de la legendaria y conocida crueldad femenina (que es sólo comparable a la de los niños) me acapararon toda la noche, so pretexto de mi larga ausencia, dejando un fingido escapismo escatológico como única alternativa para interactuar con el ramillete. Instantes aprovechados para danzar usando el método antes anunciado:

Metodología de simulación bailadorística para troncos

1)Tras muchas exposiciones etílicas en las pistas, se ha encontrado que el ron es un buen aflojador de pies que combina una óptima relación costo/movimiento/guasquiada.
2)En los puentes de las canciones aproveche para dar volteretas (a un ritmo prudente a sus capacidades) en donde se pueda observar a una distancia prudencial (pues muy cerca sería fatal) al chacho de la fiesta. Replique sus movimientos con un retardo de 2.45 segundos.
3)En caso de pareja bastante ágil aplique el algoritmo del boxeador cuasinoquiado: abrace a la pareja fuertemente y de vueltas en una baldosa. Puede ser rechazado o simplemente recibir el comentario de que le gusta bailar amasisao.
4)En caso de desespero final, payasee. Esto distrae la atención y da la falsa sensación de que Ud. está tan en control de sus movimientos que ha pasado al nivel de la experimentación libre.

(Nota: La metodología no esta garantizada, no se devuelven esperanzas).

Siguiendo los pasos que tantos años me costó descifrar, pase la noche en un fluido continuo en cuyos vertiginosos giros se divisaban, borrosas, sonrisas, voces de promesas, una galería de recuerdos remozados e incluso el comentario de una rola desubicada sobre mi cadera prodigiosa. El cielo delataba un alba inminente y con mis últimas fuerzas gané una cama desguarnecida, no sin antes deshacerme de la camisa dominguera y pantalones holgados interrogando mi maleta en busca de la prenda exacta. Me esperaría el último día de sosiego antes de regresar al claustro. El repaso mental de los hechos al observar el paisaje nocturno corriendo en sentido contrario desde una ventana. La sensación aún firme en mi memoria de las baldositas color ladrillo. La despedida sin garantía de retorno. Y por último, la inexpugnable certeza de las ventajas proporcionadas por el discreto encanto de pantalonetiar.

Texto&Fotos --> LFM
Gracias a todxs lxs que me aguantaron por alla.
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BONUS: En el videobar de los banqueros headbangers: "Take On me", A-ha 1986. Una perfecta muestra de new-wave-synth-pop-mid-80 europeo.


martes, agosto 08, 2006

JERIGONZARIO ROLISTICO VOL 1: “Se da garra”


Crónica nostálgico-lingüística
'Darse garra es el andurrial pal rancho de la sabiduría' (Guiliam Blake)

La escena ya la había repetido muchas veces desde hacia algunos años. Sin embargo esta vez había algo distinto. No podría definir la sensación y lejano está decir que se asemejaba al miedo, aunque efectivamente algo de eso tenía. Además del tiempo, el ego falsea el recuerdo. Aún la pesada puerta metálica amarilla se abría de vez en cuando impulsada por un apresurado estudiante, que estrellándose con mi dubitativa silueta recortada contra un tablero blanquísimo y estéril parecía preguntarse para sí: ¿Es este el profesor? Cuestionamiento que cada vez será más escaso ante los sobresalientes estragos de los años en mi cara. Súmele a eso esta ijemadre brisa sabanera que me sembró un desierto en la frente y que me tiene fatigando las góndolas de cremas humectantes de los supermercados. En vano claro está.

Mi primera clase en Bogotá. Mi primera clase en la Nacho. Un curso donde un segmento importante repetía la materia por tercera vez. Esperanza en sus ojos. Desasosiego en los mios.

Una vez se normalizó la afluencia, decidí cerrar la puerta. Para ser el primer día de clase la asistencia es buena, pensé, sin dejar de permitirme el gusto malsano del desprecio por una generación cada vez más servil. En mis tiempos nadie se habría aparecido la primera clase. La Universidad pública no es lo de antes. Realidad innegable y refugio de mis chocheras prematuras. Entonces “Buenos días” de apertura. Presentación formal mientras aprovecho el tablero deseoso de tinta para escribir mi nombre. De Cali, si señores. Universidad del Valle. Paneo sobre las caras en búsqueda de una reacción, por más ínfima que fuese, ante tamaña confesión (No la de la Universidad del Valle, claro está). Nada. La expectativa opacaba cualquier otro sentimiento.

Cualquier profesor con un mínimo de inteligencia y por supuesto cualquier estudiante avezado (aunque mi biliosa invectiva generacional anterior disienta un poco sobre la aplicabilidad del termino “avezado”) conoce la grán ventaja pedagógica y didáctica del taller como medio de evaluación cuya efectividad ha sido comprobada sobre todo cuando el profesor no ha preparado ni un carajo su clase. Como este era el caso, tal posibilidad cruzó mi mente aunque fue descartada con la inmediatez que me concedía la certeza de que un taller en la primera clase era mi pasaje guit-no-return al honorable cuadro de profes odiados. Primiparo viejo sí, pero güevon no. Esto me llevó a la la única solución posible en estos casos aunque también la más baja y que revelo aquí en exclusiva con el blindaje antivergüenza que me prodiga un blog. Cualquier referencia en persona a esta abdicación será negada. Y dice:
_ Saquen una hojita y escriban sus expectativas sobre el curso.
Lo sé. Guacala superlativo. La desesperada inclusión de una segunda pregunta pidiendo definir el concepto central del curso no es suficiente para redimirme. Todavía este recuerdo me atormenta y es responsable de que la composición de mis cobijas a cuadritos hayan cambiado a 60% lana 40% sudor y lágrimas.

Pero como mi mercé ser Ingeniero y privilegia el pragmatismo sobre la decencia (espero que esto explique mi comportamiento a todos mis amigos y amigas), dicha estrategia y la posterior lectura de casi 40 hojas mal arrancadas con una caligrafía inmunda (exceptuando las pertenecientes a la desafortunada escasa participación femenina de mi clase que tuvo el detalle de entregarme hojitas de Hello Kitty con esa letra redondita tan propia de las nenas), me proporcionaban la comodidad de quemar 2 horas de clase leyendo en voz alta una sucesión de exabruptos y valorando el estado de la clase (Después de todo es un ejercicio valido ¿No?). Una salida perfecta digna de un maestro (en todas sus acepciones). Sin embargo como el destino es cruel y mi alevosía y primiparez (la palabra existe, lo juro) debían ser cobradas por el inevitable Karma profesorístico, una hoja, bastante vulgar por cierto, llegó a mis manos conmocionandome. Nada tenía de particular lo escrito allí, excepto por una ultima línea, que a nivel quizá de ruego rezaba:
_ NOTA: PROFE, NO SE DE GARRA CON LA PROGRAMACIÓN.
Una sensación de vértigo me invadió. Inmediatamente un inoportuno sudor acudió a mí. Inconscientemente repetí en voz alta la frase para de nuevo sumergirme en el silencio. Cuando mi estupefacción decreció en el grado apropiado para escuchar mi mente pude de cierta manera enfrentar la situación. La única reacción posible que tuve fue articular con labios mudos...
¿QUE DIABLOS SIGNIFICA 'SE DA GARRA'????
¡Ahh! Deliciosa expresión esta, hasta ese momento esquiva a mis oídos y que me fue revelada en el momento y lugar más inoportuno. Se me había escabullido en decenas de roquesalparques y festiteatros. La interacción con los locales no me la había regalado hasta el momento. Afortunadamente mi grán inteligencia (De sobra conocido por lxs lectorxs de este blog) se puso en marcha y logró, no sin penosos esfuerzos, esbozar un significado preliminar para la popular (ahora lo sé) y animalesca metáfora: Darse garra es exagerar. Gran hallazgo producto del análisis exhaustivo de las relaciones semioti-antropo-gamino-mamifero-podológicas inmanentes en este prodigio de la cultura popular. Una vez descifrado el papelucho pude continuar la clase no sin padecer esporádicos escalosfrios e intentos de desmayo en mi bautismo de fuego docente en plazas cundiboyacas.

Como buen investigador en ciernes, el incidente merecía una acción. Esta consistió en el refinamiento del concepto a través de entrevistas abiertas basadas en definir el prodigio. Los resultados fueron los siguientes:
¿Y es que en Cali no dicen 'se da garra'? (99%)*
Que pregunta tan marica (1%)
(* esta respuesta en particular era pronunciada con ese típico acento seudo-gomelo clase media bogotana proferido con una jeta minusculamente abierta como se acostumbra po'aca)

Los resultados, bastante desalentadores por cierto, se deben en mi concepto a que la muestra estaba compuesta principalmente por estudiantes de maestría de Ingeniería, los cuales rechazaron la pregunta por no ser tipo ECAES.

Un semestre despues y asimilando “darse garra” con “excederse” en algo, comenté la anecdota a una nueva camada de hilarantes estudiantes teniendo una nueva herramienta pedagógica para rellenar la primera clase. Curiosamente y en un gesto de baja lamboneria o burla encriptada hacía mi, la charla introductoria que sostuvimos estuvo poblada de generosos “se da garra” en cualquier contexto en el que remotamente se pudiese aplicar. Ahora me he vuelto hipersensitivo a la expresión, y creo oirla en todas partes en labios lejanos, en fríos andenes o en transmilenios atestados. Tan bella pero tan ajena a la vez. Nunca la usaré pues no me pertenece. Vengo de una ciudad de excesos donde esta hipérbole nos es desconocida.

lunes, julio 31, 2006

Bazar y Bunker

Mis dedos barajan los plásticos polvorientos, hasta detenerse en una carátula fotocopiada pero reconocible.
_Ese es bueno, lo han llevado bastante – aconseja la mona.
_ Tal vez otro día – respondo cambiando de opinión.
Con torpeza avanzo tras el espejismo del disco incunable hasta que debo detenerme. Uso mis manos para apoyarme sobre el puente que vibra constantemente. Una sensación de ligero mareo encuentra descanso el la bella cara de otra cliente que como perro cinéfilo hurga la bolsa negra del cine arte. Una cara para contemplar.
_ Esto siempre tiembla así – profiere cálidamente al observar mi gesto, lo bastante notable como para delatar mi condición de advenedizo acurrucado.

Los discos de colores fluyen inútilmente en contraste con el color de este bazar, continuidad del cielo gris de octubre. La lluvia amenaza con clausurar la tarde en el San Andresito elevado de la 45 con 30. Tomo el último lote de discos inspeccionándolo con desgano, llevado por esa mezcla de meticulosidad y vanas esperanzas de melómano.
De repente una fuga de Bach polifónica corta el aire, detonando las maniobras del escape.
El ritual de supervivencia inicia. El lote me es arrebatado. Las bolsas negras se inflan y anudan con destreza. Las mochilas se hacen pesadas. La mona se inclina sobre la baranda buscando los anunciados hombrecitos verdes que como en película de los 50s, traen el terror. En cuestión de segundos el puente se ha replegado dejando al descubierto sólo aquellos cachivaches permitidos. El día se hace más gris arrojando una cortina de camuflaje. Una seña al vendedor del otro extremo. Mueca de la mona. Consulta visual desde la otra baranda. Nada. De nuevo el minúsculo celular se retuerce con Bach. Falsa alarma.
Al parecer merodearon un poco por las escalera pero se marcharon. Seguramente otras presas más jugosas los esperan. Sus babas no alcanzaron a corroer este día.
_ Lo peor es que le quitan a uno la mercancía – Confiesa la mona.
_ Además yo no quiero pasar la noche en una estación de Quintaparedes y no tengo los cien mil pa' pagar la salida. - continua sin que nadie haya preguntado.
Sus mejillas vuelven a encenderse, anunciando que se renuevan las transacciones. “Ese no es comercial por eso te vale $8000”, “Aquí no lo tengo pero mañana te lo traigo”, “No se ha podido decodificar”, la artillería de frases se alistan, las permutaciones calculadas para que el cliente siempre tenga la razón. Con vertiginosidad aparecen los precarios billetes estudiantiles. Todo retorna a una tensa calma en donde la fatigada frente de la mona y su mirada vigilante, guardando periódicamente los extremos del puente denotan su nerviosismo. Hoy será una de esas frías jornadas de paranoia.

Otro día. Otra hora. Otros miles de pasos han ajetreado el bazar del comic, el piratazo y la conveniente sombrilla cincoluquiana. Otra jornada donde el puente es bazar ... y búnker.
El puente es estratégico, desde allí se observa todo el teatro de operaciones. El capullo de aluminio con entradas de prisión sigue escupiendo gusanos rojos repletos por la hora de almuerzo. Protegido, a salvo. Al otro lado los estudiantes salen a borbotones por los ridículos embudos de las rejas. Todo bajo la mirada escrutadora del comandante. Mi barriga también chilla por lo que mis pasos van ansiosos. Los hilillos de una típica llovizna indecisa empiezan a caer. Abstraído en mis pensamientos y en la visualización de la cercana bandeja paísa había pasado por alto su presencia. No los había notado a pesar de su voluminosidad. Miro al otro lado y veo que su vehículo perennemente parqueado se ha movido. Allí están. Torpes por su ominoso exoesqueleto de polietileno. Una mancha negra sobre el gris. El pus de las heridas del concreto. Con sus cuellos en sincrónico paneo y los dedos prestos sobre los gatillos. Aguardando. Plantados como los imposibles eucaliptos del puente.

Me parapeto tras mi paraguas para no soportar el cuadro. La historia demuestra que con ellos la cosa es de vida y muerte. Hay que temerle a las jauría de la impunidad. Avanzo. Un tropezón me hace bajar el paraguas para encontrarme con la cara de uno. Una cara para contemplar.
Es un niño.
La mirada es de odio.
Hermano de sus enemigos, puesto en el bando contrario por el poder. Siempre ha sido y será así. La furia le hace sobreponerse a su miedo. Esperando el instante en que como le enseñaron en la Academia, salgan los monstruos desadaptados de su guarida blanca. El instante de la acción y la adrenalina. Como flor de fango surgida de la masa negra, aparece el rostro de la mona:
_Me llegó nueva música.
Me inclino y tomo desprevenidamente cualquier disco.
_¿ Y a estos no les tiene miedo? - susurro.
_ No, estos ni nos miran. Los de verde, no los de negro – responde con una sonrisa. El tumulto de estudiantes chismosos es un mercado potencial.
Encuentro un disco que si me gusta y lo compro, siguiendo aquella ética de que nada que sea de bandas nacionales. Hoy comerciamos dos mil pesos y nuestras paranoias. Hoy el miedo es mío. Arrojo un último vistazo de desprecio al grupo. Es lo único que queda cuando se teme pero se es impotente. Bajo las escaleras para internarme en el exterior de busetas serpenteantes y comida chatarra. La lluvia ahora si es legítima. A mis espaldas queda el puente que se levanta como la estrecha y gélida colina de concreto donde el lobo suele cazar, no importa su especie o el color de su ropaje. Donde sus fauces salivantes encuentran sosiego en los débiles.

Una recia brisa corre esparciendo un aroma de sosobra y de pólvora. Creo escuchar explosiones en la lejanía. Volteo pero no veo nada. Sigo mi camino hacia mi casa. Aquel refugio donde mi único temor será que el maldito princo haya salido malo. Por ahora...

Luis Fernando Medina C
luscus9@yahoo.com, http://altadensidad.blogspot.com

miércoles, abril 05, 2006

Flashback en linea (revisited)

Nota introductoria: Por sapo fui el primero. Desde mi asiento lance una lenta mirada panoramica a la concurrencia y solo atine a decir: "cuando venia hacia este encuentro de bloggers me sentia como un traidor... tengo un blog que no actualizo hace un año" tras mi introducción en la dinámica colegial en donde nos presentamos, pude empezar a conocer a los otros. Los mismos. Los que andan por la senda que yo esporadicamente recorro. El descubrir toda la diversidad de la blogosféra (me quedo con la acentuación española :) tras el 2 encuentro de blogs colombia me hizo recobrar el entusiasmo y revivir mi blog. Como no he tenido tiempo de escribir algo retomo un texto que fue escrito originariamente para el blog pero que vio la luz por otros lados. Espero pronto contar aquella noche.

FLASHBACK EN LINEA
Memorias fragmentarias de un cibernauta anacrónico

PRESS_INTRO
La ciudad era de aquellas en donde cualquier permutación de factores climáticos arrojaba la canícula como única posibilidad. Caminaba ansioso mientras mi piel se deshacía en gotas de sudor y mi red neuronal en las lucubraciones de costumbre. Atrás enmudecía el mar tras unas murallas cuyas sombras eran prácticamente inexistentes. El mediodía era implacable. La promesa de un jugo de fruta me obsesionaba. Eso y el secreto deseo de refugio. Un lugar donde el sol y la soledad se aniquilaran mutuamente y en donde mi humanidad cuasiderretida pudiese contemplar su alter ego formado de recuerdos fragmentarios que persistían en alguien al otro lado de la red. El bálsamo electrónico. Entonces mis pasos encontraron rumbo hacia donde el bullicio y las calles parecen fundirse. El centro de la ciudad, exiliado de las postales paulatinamente infectó mi horizonte. La satisfacción y los espejos de pixeles deben convivir en su caos.
Una vez adentro el patrón formado no era muy distinto de lo que ya presentía. Sólo pequeñas alteraciones puntuales, el color local, evitaban la completa homogeneidad con la idea de cualquier centro colombiano. Puestos de camarones y elixires afrodisiacos, negros en moto en todas las direcciones y una sinfonía de champeta interpretada por decenas de grabadoras plateadas componían la escena. “5 lucas pana” parecía ser el costo de los bits que alimentaban la ejecución. Codificados en CD pirata of course. De pronto diviso el objeto de la búsqueda. Café Internet anunciaban letras en cinta anaranjada sobre un vidrio. Cruzo la avenida cuyo asfalto serpentea y verifico que la luz verde del semáforo es otro estimulo más sin sentido. Se amplifica la imagen del café. Supero la nube grasosa que forma un puesto de fritanga y gano el anden obstruido por una venta de porno, esta vez “A 10 lucas pana”. Llego al bastión tecnológico. Toda una secuencia de blade runner sometida a un filtro tropicalizante. Abro la portezuela de aluminio con vidrios que transpiran. Tomo un puesto y pido una hora. La recepcionista asiente y presiona unas teclas. Reflexiono sobre el tiempo. Tal vez una hora no sea suficiente para alguien que lleva más de 10 años reptando en la net. Presione enter para un flashback más calmado.

INICIO: LINEA DE COMANDOS
Corría 1993 y de repente los prados del campus empezaron a supurar. Cráteres por doquier revelaban una nueva espina dorsal de la tierra. Aluminio y concreto la formaban. Protegida en su interior la red nerviosa de cable coaxial muy pronto interconectaría todos los edificios. Internet había llegado y la Universidad sería de las primeras en Colombia en tener acceso al prodigio, del cual yo tenia noticia por algunas revistas de divulgación científica. Una horda de cascos amarillos acosaba los cráteres y la barra de progreso de nuestra excitación crecía. El estar estudiando la denominada “carrera del futuro” ya era garantía de que estaríamos entre los primeros miembros de la generación interconectada, algo que en el momento no éramos capaces de dimensionar. Aún así, el entusiasmo fue el suficiente para enrolarme en el curso introductorio.
Su dirección es: lumedina@calvin.univalle.edu.co - me informó el instructor. Mi primer correo electrónico. Inmediatamente pregunté el origen del nombre Calvin. Era el nombre del servidor donde estaría ubicada mi cuenta. Todos los servidores habían sido bautizados con nombres de caricaturas. Consumido por la curiosidad de como se vería un servidor, empecé a vagar por la sala. De repente lo vi, un gran cubo de plástico y acero que ocupaba toda una pared. Se le escuchaba palpitar con un estertor constante, me imaginaba cientos de discos duros en su interior ajetreados de datos, procesadores fatigados con la ejecución de miles de tareas, el centinela que guardaba ese mundo tan atrayente e intangible. Interrumpí la clase y pregunte - ¿Ese es Calvin? - ante lo cual el instructor repuso con una severa burla -No. Es el aire acondicionado.- Las risas no se hicieron esperar. Yo me imaginaba un servidor como una enorme máquina de los años 50. Malditos Multivac y Asimov. Apenas estaba aprendiendo y ya era un ciberromántico. Luego el instructor procedió a señalar el verdadero servidor: Un computador de aspecto vulgar y común, aunque el precio indicará lo contrario. Pero a pesar de la decepción allí estaba mi primera cuenta. Allí reposaban mis primeros mensajes de correo electrónico que ante la ausencia de destinatarios se componían principalmente de insultos proferidos por los propios compañeros de carrera.
Cada vez que encendía la terminal bruta, un cursor aparecía latiendo en el extremo izquierdo. Las pantallas eran monocromáticas y la línea de comandos, la única manera de acceder a la red. El juego de caracteres ASCII constituía el código básico de ese primitivo universo virtual, que en el momento era compuesto exclusivamente por computadores ubicados en las universidades interconectadas y en instituciones del gobierno. Telnet, ftp, mail, ping: algunos comandos Unix que impulsaban el modesto comercio de información de la época. Sólo textos científicos y algunas fotografías y lyrics de bandas de rock, puestas en servidores ftp por algún joven administrador de sistema. El porno era más underground y había que someter al sistema a exhaustivas búsquedas con los comandos archie y veronica seguidos de una cadena de caracteres casi ininteligible en donde agazapado el objeto lascivo se describía. La espera era eterna antes de que la terminal bruta empezara a escupir direcciones que presurosamente eran apuntadas en papel. Luego entrar a las direcciones, seleccionar los archivos sólo por su nombre, descargarlos al servidor y de allí a un disquete y llevar este a un PC gráfico. Todo a punta de comandos. El ratón era un lujo ajeno a la Internet. Penoso era el camino de aquellos primeros pornógrafos electrónicos. Es una lastima que la historia haya olvidado nuestros esfuerzos. Salud a los pioneros del onanismo inducido por el JPG.
Una vez la comunidad de usuarios fue aumentando, se puso de moda paulatinamente el chat. En modo texto, claro, desprovisto de todas las maricadas que lo saturan hoy. El protocolo se llamaba IRC (Internet Relay Chat) y mediante él se seleccionaba un servidor en donde había cientos de grupos de interés. Sexo, música, cine, política, informática, TV, literatura, etc. nómbrelo y allí estaba. O se podía crear. El que la red aún estuviese en el ámbito universitario garantizaba de cierta manera la calidad de las discusiones. Se conocían personas de otros países y se intercambiaban e-mails que progresivamente iban subiendo de tono hasta que por correo normal (no había cámaras digitales y los escáneres eran escasos) llegaba la fotografía que anulaba todo deseo. Aún la realidad era más contundente que el erotismo virtual. Lo mismo solía pasar con los encuentros personales. La decepción era mutua. ¿Qué más se podía esperar cuando los citados eran estudiantes de ciencias de la computación? Tales traumas me llevaron a ser un escéptico de estos medios. Pienso que como la conversación, el arte del chat ha decaído. La mayoría es desperdicio de caracteres y de ancho de banda, líneas absurdas concebidas por las mentes de adolescentes fracasados intentando conseguir ligue el sábado por la noche. Al menos esa fue la impresión que me lleve la última vez que me conecté ; )

Y SE HIZO EL HTML
El reino de la imagen como en todos los medios, entró avasallante y nos cautivó. Las anémicas terminales brutas entraron en barrena, su extinción era ineludible. Creo que era 1994 cuando se escucharon las voces proféticas que frenéticamente vaticinaban “El libro ha muerto”. La pantalla era el lienzo en donde textos e imágenes se combinaban y entrelazaban de manera no lineal, permitiendo lecturas en distintos ordenes y siguiendo áreas de interés más que secuencias. El hipertexto, que ya había nacido en 1990, llegó a nosotros cuando finalmente PCs con entorno gráfico se conectaron a la red en la universidad. Fue tal el esplendor del suceso que en poco tiempo el darwinismo digital elevaría al WWW como el protocolo que se engullo a todos los otros produciendo el efecto catalizador que catapultó la Internet como medio masivo de comunicación. El océano de información inició la inexorable erosión de nuestras mentes agregando una línea más al listado de acepciones de la palabra navegar.
El primer navegador fue el Mosaic. Forzando el símil se podría decir que era más bien una balsa. Lento y sencillo pero suficiente para visualizar el texto y las imágenes publicadas al otro lado del mundo. La biblioteca de Babel posmoderna. Luego apareció el Netscape el cual incluía un editor con el que se podía crear una pagina sin conocer los crípticos rudimentos del HTML en profundidad. Fue allí cuando se desató una fiebre güeb-ona que nos volcó a crear páginas personales donde era costumbre consignar el nombre, fecha de nacimiento, color favorito, nombre de los padres, nombre de las mascotas (y sus respectivas imágenes en los casos más graves), intereses, pequeña reseña biográfica, película favorita etc. encabezada por una foto de carné que había quedado torcida en la digitalización. Ahora en retrospectiva este terrible secreto guardado por otros cibernautas arcaicos y que revelo en exclusiva parece patético. Pero ya en esa época lo presentía, razón por la cual en un gesto combinado de vergüenza y presunción mi página sólo incluía mi nombre y a continuación un texto en donde se leía “Ser humano corriendo Vida 1.0”. La foto fue sustituida por una torpe autocaricatura hecha en Paintbrush. Aquellos eran los tiempos de la inocencia electrónica, antes de la dictadura del navegador con la letra E celeste dominando la matriz de puntos luminosos.
El advenimiento de la imagen en Internet trajo como dulce consecuencia una pequeña edad dorada del porno. Ya aparecían en los grupos de noticias y en los incipientes motores de búsqueda los mensajes y las paginas que producían el delirio. El ritual convocaba varias miradas alrededor de los monitores una vez las salas de computo quedaban abandonadas de toda autoridad. Las imágenes bajaban lentamente en sincronía con nuestra respiración. El espectro completo estaba cubierto, desde modelos semidesnudas estilo playboy hasta todas las *filias. Fue allí cuando comprendí que esos otros mundos, sórdidos y hasta ahora sólo sugeridos en conversaciones escatológicas eran reales. La imagen es poderosa y era prueba fehaciente. Aún recuerdo la expresión estupefacta de una compañera que rápidamente conjeturó para calmar sus ojos incrédulos “Es montaje. Lo que ella tiene en la boca lo hacen con chococrispis”. Pobrecilla.
De manera similar, la imagen como habitual vector del mensaje consumista trajo otra consecuencia: el comercio electrónico. Ahora la codicia de lo que no se tiene venia también envuelta en HTML. Las tarjetas de crédito esperaban con lujuria. Sus números permitían obtener mercancías del otro lado del charco. La red fue tomada por los mercachifles virtuales transformando de nuevo el tubo de rayos catódicos en una vitrina global difícil de ignorar. Incluso ahora había que pagar por la mayoría del material X-rated, convirtiendo de nuevo al pornógrafo electrónico en un persistente y solitario cazador. El grial del cibervoyeur se torno tan esquivo como en los oscuros tiempos de la línea de comandos. En la informática, el eterno retorno se da con la rapidez de un ciclo de procesador.

BYTES A DOMICILIO
Subí las escaleras para llegar a mi casa con especial rapidez. Abrí la puerta y tire mi maletín al suelo. Corrí a mi cuarto y procedí a abrir mi computador con el destornillador de mi navaja suiza. Saqué la caja que contenía el tesoro. Mis ahorros estaban invertidos en él. Desempaqué la tarjeta, la introduje en el slot de expansión y presioné fuerte, experimentando un ligero placer. Atornillé de nuevo y descansé. Ya tenía un módem. El afán no me permitió efectuar una instalación telefónica cuidadosa. Simplemente desde el conector de la sala tiré un cable de 20 metros hasta mi cuarto. Encendí el equipo y seguí las instrucciones. Luego fue el éxtasis. Tras sentir que el computador emitía un ruido como su estuviese haciendo gárgaras comprobé que estaba conectado. 14.4 KB por segundo era la velocidad de mi alegría.
El estar conectado desde la casa tenia sus ventajas y desventajas. Ahora a los desvelos provocados por la TV, la lectura o el amor, había que sumarle el del Internet. Las horas se deslizaban implacables por mi cuarto pero mi monitor era una cámara inmune a su paso. Noches enteras leyendo información de mis temas favoritos, escribiendo correos y, debo confesarlo, visitando páginas X y chateando. La última confesión, además de ser un monstruoso verbo, es más dolorosa. Hubo que esperar a que las pesquisas maternas basadas en los ruidos nocturnos y renglones inexplicables en la factura telefónica, contuvieran el frenesí.
La explosión combinatoria de los computadores interconectados invadió los hogares de clase media. La comunidad ardía en intercambio de bytes segregados por nuestros tibios dedos, extensiones galopantes que impulsaban una nueva identidad. El Doom era el juego donde los outsiders empiyamados se enfrentaban bajo la máscara de un nickname pretencioso. El gatillo era corroído por el sudor, el letrero CTRL se diluía mientras el sonido de la ametralladora castigaba las membranas de los altavoces soundblaster. Más de una vez vi mi cadáver desangrarse el pixeles rojos en el suelo poligonizado de la escena. El combate terminaba con una obscenidad y una orden de desconexión. El duelo se postergaba, hasta ser reeditado la próxima noche.

LOGOUT
Vivencias recobradas en un play cíclico bombardean mi tráfico mental. Recuerdos más recientes que pronto ingresarán a la base de datos histórica de mi memoria. La multimedia, los nuevos juegos, el mp3, la banda ancha, el peer-to-peer, la loable lucha del pingüino; el arreglo desborda la capacidad de procesamiento. La nostalgia es el algoritmo de recuperación. Un archivo MPEG vale más que 1 Giga de palabras. Ya me empiezo a hartar de devorar pixeles y ejecutar la evocación. Cierro todos los programas y me pongo de pie. Siento la camiseta adherida a mi espalda. 2 horas y 40 minutos me informa la recepcionista mientras una ruidosa impresora de matriz de punto expulsa un recibo. El último flashback es cuando cansado, traicionaba una línea de comandos expectante y digitaba el comando logout para desconectarme. Entonces ese prometedor universo monocromático se enfriaba. El cursor languidecía mientras la pantalla se tornaba inerte. Pago y me dirijo a la portezuela de aluminio con vidrios que transpiran. Al otro lado la secuencia aguardaba por su reinicio. Contemplo su muestra aleatoria de sensaciones en mute. Abro la portezuela y deseo que el sol fuese aquel lejano cursor cuya canícula desapareciera con simplemente digitar logout.

Luis Fernando Medina C. (luscus9@yahoo.com)http://altadensidad.blogspot.com
//No se usaron herramientas de Micro$oft en la composición y transmisión de este texto.

Publicado digitalmente en el proyecto Joystick. Barcelona: http://www.jstk.org/txt/index.html

viernes, marzo 25, 2005

Tres sitios distintos...

Rio Ganges

Ya era la segunda vez que el grupo de Surinam cancelaba su viaje. Los problemas de coordinar un grupo grande. Mande todo al demonio y simplemente dije: Yo voy hoy, asi me vaya solo!. Rubil, de Eritrea quien tenia un parecer similar salio repentinamente del silencio y dijo " Yo te acompano". Viaje de dos. El bus viajo por toda Delhi recogiendo pasajeros, mas que todo locales. Tras dos horas dejamos Delhi. La primera parada fue en Rishickesh, donde un seudoguru me regalo un Viri, cigarrillo pauperrimo que tremulo se encendia por doquier por los parias. El guru me insistia en que tomara un curso de Yoga, tal como lo hacia una pareja de Canada, los unicos extranjeros del bus junto con nosotros. Como reza un libro ("Karma Kola") que adquiri: No se debe confiar en un santo que lleva zapatos Adidas. La proxima parada Haridwar inicio con un templo que parecia un San Andresito, con cientos de locales dedicados cada uno a un dios especifico. Me han dicho que los Indios tienen 30000 billones de Dioses distintos. O por lo menos eso dicen sus escrituras antiguas. Cruzamos 2 puentes diferentes sobre el Ganges y paseamos de templo en templo en TukTuk. En el camino llegamos al Ganges. Ropas afuera y torpe descenso por las escaleras a sus frias y corrientosas aguas. Rubil por su naturaleza africana esta temeroso de entrar pero tras insistirle se decide a calzoncilliar en el famoso flujo. Un rio por demas ordinario, pero de todas formas El Ganges. La visita a los templos continua hasta el cansancio, es como un yincana en el Siva Supermarket, con tantas opciones!. El regreso es lento y estamos cansados. Casi no tuvimos comida por lo que de nuevo, al llegar a Karol Bagh a la media noche del dia despues del inicio del viaje, capitule de nuevo en McDonalds. Llevaba agua del Ganges en un tarrito para lavar ese pecado.

Kajuraho.

Kajuraho es el sitio donde se encuentran los antiguos templos con estatuillas eroticas retratados ad infinitum en las ediciones baratas del Kamasutra. Aunque la relacion no es directa el inconciente colectivo ha terminado por asociar el lugar con el libro. EL viaje toma 9 horas por tren hasta Jhansi y de alli por tierra 170 kilometros que parecen 500 por el estado de la via. Julian y Dimitri de rusia son mis companeros. LA travesia en tren es toda una aventura, intentando dormir toda la noche en el vagon de literas de clase general. Me toca la litera mas baja que esta frente a una ventana cuyo cerrojo no asegura apropiadamente, asi que el movimiento de tren abre la ventana continuamente y condena al frio mis intentos de dormir. Al llegar y no obtener exito en la estacion de buses tomamos un taxi relativamente barato. Es mi primera vez en un embassador, es el automovil fabricado por el gobierno Indio que parece sacado de una pelicula de James Bond de los 60. Me encanta. Una vez en Kajuraho efectuamos el circuito recorriendo alrededor de 20 templos que componen el complejo distribuido en 3 sectores. El sol arrecia y llegue a pensar que al ruso le daba la palida, pero es resistente. Los templos son hermosos pero todos son mas o menos similares, con los muros saturados del copy/paste de cinco o seis modelos eroticos basicos. La diferencia esta en los altares internos. Que no se me malinterprete, el lugar es hermoso y nunca lo olvidare. El ultimo templo se ubica al lado de un rio donde ninos desnudos nadan placidamente. Lo pensamjos pero no hay tiempo. Vamos a la estacion de buses y tomamos aquel para el que ya habiamos comprado el tiquete al llegar. El viaje duro casi 6 horas con paradas eternas. Casi perdemos el tren. Otra noche en una litera inquieta, pero el cansancio concilia mi sueno internmitentemente. Al dia siguiente, una camiseta de souvenir que podria ser considerada medio porno para la India, es lucida orgullosamente por este servidor en el instituto, quien no para de responder preguntas sobre el lugar.

Jaipur

Jaipur es la capital del estado de Rajisktan, quiza uno de los mas pintorescos de la India. Llegamos al hotel a la hora del almuerzo el cual desafortunadamente esta tan picante que creo que he tomado algun sicotropico, pues mi vision se curva. El atractivo central del viaje fue la visita al palacio de Ambar, el cual alcanzamos tras un ascenso en elefante sedan para 4 pasajeros. De nuevo el marmol y las cupulas asombrosas nos conmueven. Quizas ya aburrido de tomar fotos con mi figura en el frente y aprovechando que he hecho reparar mi camara de combate, me dedico a fotografiar el blanco y negro lo que atrae mi atencion. Tras el revelado obtengo 12 fotos a mi juicio muy buenas sobre Jaipur, testimonio de mi caminata solitario en esa ciudad a la caza de escenas preciosas. De vuelta en el instituto algunxs preguntan porque el blanco y negro sin entender muy bien de que se trata. Incluso les parece una tonteria anticuada que no logran descifrar. No me importa, solo se que he copiado la mejor foto para hacer postales de despedida para mis mejores amigxs pues el fin del viaje se aproxima. El proximo blog sera desde colombia, y una sensacion de alegria y tristeza me invade. De nuevo las fotos seran el consuelo.

domingo, marzo 06, 2005

Pasos sobre el marmol (Visita a Agra)

Finalmente ya estabamos en camino. Serian dos dias en la ciudad de Agra, a 200 Km de Delhi, donde podriamos apreciar aquella joya que permanecia imborrable en la mente de todos los que asistiamos al curso, mas aun en la mia, quiza uno de los participantes venido de las tierras mas remotas. El sueno de la madrugada dio paso a una animacion nacida un poco artificialmente de entre los bostezos y brazos estirados silenciados por el "oficial" del curso destacado en nuestro bus, quien improvisaba absurdas dinamicas. De nuevo el proscenio polvoriento y zigzagueante del bus dio paso a una serie de canciones de todas partes. Esta vez Julian, quiza haciendo honor a esa tradicion rola vallenatera, fue quien dio con la inspiracion. Asi que el binomio tuvo su reedicion India con el catchy phrase que hizo las delicias del publico: "chakucha, el ritmo que se goza, chakucha, viene de la arenosa". Concierto de apertura y ansiedad, preludio multilingue a esa sinfonia nivea que imponente se levanta solitaria en el valle de Agra. Testimonio omnipotente del amor algo necrofilo de un principe Mughal por su amada fenecida, lugar de preregirnaciones millonarias y foto obligada: El taj Mahal se presentia cerca.

El primer dia en Agra fue de acomodo en el Hotel. Las cinco estrellas se reflejaron en el magnifico bufet, donde la carne, ausente por un mes en mi dieta y por casi dos en el resto de companeros, fue devorada con furia y extasis que hacia casi obligatorio el hacer la fila de nuevo. Copas de lustroso aluminio se llenaron con helados y diversos postres, en un manjar que provocaba de mesa en mesa, la predecible y quejumbrosa charla de censura al comedor estudiantil. Luego en la tarde tuvo lugar la visita al fuerte de Agra, una de esas cada vez mas comunes, pero no por ello menos sorprendente, construcciones militares de estilo musulman y mughal de los siglos XV y XVI. Varias fotografias fueron tomadas apuntando a un horizonte no muy lejano donde se divisaba el Taj Mahal a unos 20 Km. Ya desde esa distanca se le veia maravilloso y solitario sobre una alfombra brumosa de aspecto verde. Ya desde esa distancia se adivinaba monumental, maravilloso e inolvidable. El dia cerro con la acostumbrada fiesta Kindergarten 1_Girl Vs. 200_Guys (espero tener tiempo para describir ests particulares fiestas) hasta las 11:00 P.M. pues las costumbres indias no permiten mucho mas. Eso y el sentimiento paternalista que mueve a los chaperones del viaje a extralimitarse un poco, no vaya a ser que los ninos se queden dormidos en las fabulosas habitaciones y pierdan el viaje.

El sol en Agra era canicular. Decenas de triciclos, tuktuks y carruajes tirados por caballos acomodaban a aquellxs que no soportarian una caminata de 10 minutos. Obviamente decidi caminar, siguiendo la sombra provista por un bosquecillo que guardaba el camino. Luego las acostumbradas murallas bermejas constituian un laberinto de minaretes y torrecillas que guardaban la perla apetecida. La caminata dio un giro mas hasta que una imagen de postal aparecio recortada en el contraluz de un arco. Enorme, rutilante y perfectamente simetrico el Taj Mahal me sorprendio desarmado. Correr era la unica posibilidad de transpasar el arco. Al otro lado se prolongaba un imponente jardin lineal atravezado por un delgado estanque que sospecho sediento por varias decadas . A media distancia entre el arco final y el Taj Mahal mismo, se levantaba una plataforma de altura media un poco torpe y disgresora del paisaje. Quiza fue ubicada alli para lograr fotografias decentes del prodigio. Tal vez si pertenece al complejo y la torpeza esta en mi apreciacion estetica regularmente ironizante. Alianzas increibles se creaban y destruian en el instante en que un obturador era presionado. La fotografia seria la unica prueba de su efimera vida. Imagenes para la posteridad de aquellos amigos que se empenan inutilmente en colectar correos electronicos que nunca se usaran en la mayoria de los casos. Yo ya lo se y poso con la resignada sonrisa de un estoicismo bien cultivado. Tras la sesion fotografica me dirijo al Taj Mahal mismo cuyas dimensiones reales se revelan solo a sus pies. De nuevo el ya acostumbrado ritual de quitarse los zapatos antes de tomar las escaleras. Todo es tan blanco tan inmaculado, centenares de personas caminan en todas direcciones absortas en la contemplacion. La plataforma sobre la que se ubica el cuerpo central esta guarnecida por 4 torres en cada esquina. El volumen central esta coronado por la enorme cupula en forma de cebolla, tal cual como aparecia en blanco y negro en la lamina de mi libro de texto de historia de octavo grado. Si en ese momento hace mas de 15 anos hibiese imaginado que algun dia estaria alli... Bajo la cupula todo es fresco gracias al marmol y a la sombra. Pueden observarse palomas volando en este microcosmos de piedra y ensueno. A nivel del suelo se encuentra el tesoro que guarda tan enorme monumento. Las tumbas de los amantes, protegidas por un biombo hexagonal, tambien en marmol, labrado en un solo bloque con riquisimos detalles y arabescos que dejan atisbar los cofres lisos, que no se si son tumbas reales o catafalcos. Rodear el hexagono lleva varios minutos por la multitud. Un guia con una linterna ilumina detalles de color que tras un examen ligero se toman por pinturas. La iluminacion de los detalles y el confuso Ingles del guia dan a entender que son piedras preciosas. Cientas de ellas. De todos los colores. Cada uno de los minusculos detalles resulta ser una piedra cortada a mano y encrustada en el marmol con suma precision. SImplemente sorprendente.

A la salida del cuerpo central, Olissa, una companera rusa observa como aun llevo mis medias puestas. Que torpe he sido. Comprendo e inmediatamente comienzo a caminar con los pies desnudos sobre el marmol. La frescura que se siente es reconfortante. Caminamos con un grupo de amigos alrededor del bloque con la cupula y decidimos acostarnos en la plataforma dejada por uno de los multiples nichos practicados en la estructura. Cada uno con una cortina de marmol labrado que presta la precaria pero adecuada iluminacion al conjunto central. Observando las palomas volar de la cupula a una de las torres esquinares una y otra vez, caemos en un ligero sueno colectivo satisfechos en la paz del lugar y quizas pensando como absorber el maximo para despues relatar la experiencia. O por lo menos ese es mi caso, aunque ya presentia que este blog de nuevo seria insuficiente. Tal vez por eso he tardado tanto, pues siento que cualquier palabra descriptora es sacrilega. Solo las corneas son dignas de aprehender de manera personal la maravilla del sitio.

Una consulta a mi reloj barato de 5000 pesos regalado en Bogota rompe la siesta de la frescura. Bajamos corriendo las escaleras y me separo del grupo de resagados pues el sitio donde deje mis zapatos no estaba tan ajetreado. Me encuentro con uno de los chaperones que me toma del brazo y me empuja sutilmente con ese ademan Indio de sin querer queriendo. Aligero el paso para ganar el arco inicial y tener tiempo para la acostumbrada compra de chucherias. Una ultima foto con dos damas de Kirgyzstan que estan en mi hotel y que nos tienen en gran estima a Julian y a mi. El trato que ya no requiere palabras se efectua de nuevo: foto para uds. foto para mi. Digo adios y sigo a paso ligero, mientras reviso la imagen final del Taj Mahal en la pantalla de la camara. LLego al arco y volteo para ver por ultima vez aquel sitio que nunca olvidare. Abandono el portal con decision y sin voltear a mirar atras, como quien se despide de una magnifica amante de quien se tiene la certeza que nunca mas se volvera a ver.

2_t.g.w.m.e.
(Now it's your turn to see)

sábado, febrero 19, 2005

Boda en Karol Bagh

La acostumbrada caminata nocturna que cada vez graba con mas firmeza las congestionadas esquinas de Karol Bagh en mi memoria, se vio perturbada por los estertores de la polvora y una musica de cobres de tono creciente. Mis pies animados por la curiosidad se estrellan con el polvo a mayor velocidad hasta que mi expectativa desemboca en una calle cercana a mi hotel. De repente mis ojos se encuentran con un colorido desfile hasta ahora inedito en las frias noches de febrero en Delhi. La musica ahoga felizmente el ajetreo del trafico nocturno de la calle Saraswati Margh y la paleta de los trajes, las plumas y las joyas triunfan sobre los neones y anuncios de metal. Es la celebracion de una boda India en Karol Bagh.

EL desfile es encabezado por un pequeno hombre que salta simultaneamente mientras lanza fuegos artificiales que rompen la monotonia abriendole paso a los futuros comensales. Varios invitados masculinos danzan en circulos levantando los brazos y cantando al ritmo de la musica de una banda de vientos que impregna la atmosfera con sonidos marciales y orientales. Vestidos de seda blanca en forma de kepis y coronados por un turbante con plumas, los orgullosos musicos marchan flanqueando ambos lados del grupo, anunciados por un estandarte en donde se lee "Karol Bach musical Band". Toda la comitiva es guardada por varios hombres dispuestos en los costados mas externos portando lamparas de cristal que son alimentadas por un camion con una planta electrica lejos en la retaguardia. Los gruesos cables negros que dan vida a las bombillas son cuidados por jovenzuelos que los mantienen a salvo de cualquier obstaculo. Justo en el centro, como una fruta secreta, se encuentra el colorido grupo de mujeres que costudia a la novia. Sus vestidos de ricas telas son tan fastuosos todos que me es imposible identificar cual es la homenajeada. Las mujeres mas viejas caminan pacientes cogidas de las manos con una mirada de tierra, las mas jovenes explotan cada vez en cuando en una danza caleidoscopica que gira como un enorme molinete impulsado por sus carcajadas y el esplendor de una cascada de sedas en donde es posible percibir una femeneidad incipiente pero efectiva. El zoom de la camara se excita y a traves de la pantalla de cristal liquido unos ojos Indios me miran directamente por primera vez, regalandome una sonrisa en ese momento en donde el exhibicionismo y el voyeurismo anulan cualquier recato. La apariencia de las bailarinas hace conjeturar una novia joven, quien pronto dejara de ser nina para ser entregada al orgulloso novio.

Un par de caballos blancos con atavios brillantes tira de un carruaje saturado de flores. Algunos entusiastas trepan en el y hacen muecas a las multiples camaras que se disparan por doquier. Sentado en el carruaje, el novio con gesto imponente observa tranquilamente su sequito y sus observadores, sabiendose en rey de Karol Bagh por una unica noche, aunque segun me han informado las celebraciones duran una semana. Este desfile hace parte de la noche cumbre, aquella que terminara sus horas bajo la tienda ceremonial, una de las cientas que supongo cada noche (algunos viajes en Tuktuk asi lo han sugerido) florecen erguidas y graciles en cualquier fangoso baldio de Delhi. Esta es la primera que veo de cerca. Los destinos de dos "vecinos" de Karol Bagh estan en proceso de enlazarse por el resto de sus vidas. Y aqui la expresion es literal.

La amplia tienda de blancas faldas, abriga una uniforme pero prudente iluminacion. El barrialero yace invisible bajo algun plastico tapizado con alfombras de generosa area e increibles patrones bordados. En un lado se observa un bufet y en el otro una tarima donde finalmente en sendos tronos los novios reciben a los invitados que suben a felicitarlos. Una banda de musicos ameniza la noche que apenas esta comenzando. Por un instante me decido a entrar pero un sentimiento de sacrilegio me corroe y no me atrevo. Solo seria un intruso con una camara, robando momentos y sentimientos. Sandy, el dueno del cibercafe donde escribo los blogs, me ha prometido que puede arreglar mi asistencia a una boda. Mas ahora la espera es algo incomoda. Ese egoismo de explorador me hace lamentarme por no haber entrado aquella noche. Tal vez asi podria terminar esta entrega de una manera mas decente. Aun asi, me hace falta sensibilidad y una caja de crayones en mi cuarto para pintar todo lo que he visto. Las palabras se antojan atrofiados sustitutos. Por ahora me queda solo el recuerdo de aquella nina cuya azafranada seda se agitaba como un crepusculo brumoso, donde las lentejuelas, como muchos ojos, eran las moscas del polvo convertidas en unicas y precoces estrellas.

LFM

2_thegirlwithmanyeyes
(2-many languages to learn
2-many eyes to see them)
BONUS TRACK (INFANTIL)
El estar en la parte posterior del bus daba tiempo suficiente para pensar. Sabia que la decision estaba mas en mis manos que en las de Julian. Piensa rapido. Mi memoria orgullosa flaqueaba. Odio este tipo de dinamicas de todos participan. Nuestro turno de acercaba. De repente la idea vino a mi. Una sola estrofa facil con un coro pegajoso. Fue todo un exito. Mi usual repaso posterior de los hechos me descubrio que la mente obra de manera muy extrana, pues el estribillo curiosamente conectaba a Colombia con la India. Asi, a las 11 de la manana, en camino a una exposicion de artesanias, veinte nacionalidades diferentes, con nosotros, la minuscula representacion Colombiana al frente enloquecieron con esa antigua y tradicional melodia que dice tan sabiamente: "Y la iguana tomaba cafe, tomaba cafe a la hora del Te (Bis)"

jueves, febrero 10, 2005

Karol Baugh: Mi barrio

"Namaste" (un "Hola" multiuso en Indy) musita James tras una nubecilla de humo que se desprende de la taza de te con la cual sostiene la noche en la recepcion del Hotel. Una sonrisa asoma sus dientes tras un espeso bigote en esa expresion aun para mi indescifrable, que parece a la vez una burla o una muestra de profundo respeto pacifico. La misma del portero cuando me abre la puerta y soy recibido por la manana de Karol Bagh, el barrio donde me quedo. En las mananas, las calles de Karol Baugh se desdoblan bajo una niebla de polvo y humedad que incluye como "barrus track" en los dias lluviosos un lindo embetunado tipo "cloaca Indy". Debi haber traido unas botas "la macha" me digo a mi mismo mientras recuerdo como brincaba sobre la maleta en Cali para poder acomodar la coleccion de chancletas y guayaberas que traje inutilmente, para reforzar mi falsa y repentina imagen de latino sabroso disenada por mi departamento de marketing levantadoristico ;). Tras caminar casi todos los dias por Karol Baugh, uno se da cuenta de que la densidad de hoteles por calle supera las cifras de la densidad de poblacion India. Se abultan los neones alimentados por intrincados cableados que parecen de barrio de invasion mientras las dos vias principales que flanquean el barrio rugen desde tempranas horas. Despues de largas horas de contemplacion que he aprendido en mis clases diarias de meditacion hindu he concluido que cada una tiene alrededor de 50 carriles y todos van en distintas direcciones. Los andenes, que aparecen con la periodicidad de una mujer agraciada por estas tierras (ejem, libre interpretacion) sirven principalmente como lecho para una gran cantidad de perros mudos. Si, senores y senoras, al parecer los perros aqui han optado por practicar el metodo Gandhi y pacen en silencio y ayuno todo el feliz dia retorciendose entre el barro. Mas inteligentes que nosotros, no agregan mas ruido a la cacofonia interminable de las calles de Karol Bagh.

El principal pasatiempo en el Barrio, es el "shopping" (parezco cubana exiliada en MAYAMI) pues las calles de 50 carriles en las noches convierten 48 en un mercado ambulante, donde se encuentra de todo. Principalmente medias para los turistas de las cuales ya adquiri unas cuantas, pues las mias las rompi de tanto andar sin zapatos en todas las mezquitas que he visitado. Los vendedores, que son mas acusiosos que un paisa en apuros y que no siguen el ejemplo de los perros, gritan sin cesar y apenas perciben la cara de turista de su merce, lo persiguen insistentemente diciendo "hallo friend, hallo. Very good price" esperando el milisegundo en que ud. alma desgraciada, se atreva a mirar por un instante la mercancia. Alli, ya todo esta perdido y el rito de la estafa da su inicio. Su practica rine en adeptos con el Hinduismo y culto de Ala. Sorprendentemente, estos vendedores son poliglotas de oido agudo y entrenado en varias lenguas. Lo he constatado cuando con mi companero cruzamos un par de palabras en Espanol e inmediatamente el vendedor replica: "Ah, espanol amigos. Es baratos amigos. Venga, venga. Buen precio". Varias veces he indagado con curiosidad sobre el fenomeno al cual responden igualmente en espanol : "Nunca he estudiado. Aprendi vendiendo". Que tiemblen los estirados traductores de las Naciones Unidadas porque con la globalizacion y los salarios de a peso de po'aca, estan perdidos!. Yo sospecho que hemos sido traidos aqui como una conspiracion del gobierno Indio para impulsar la economia local consumiendo. Por eso no existen otros sitios de esparcimiento en el barrio, solo hoteles, cafe internet y tiendas de todos los tipos.

En conclusion puedo decir que es un barrio agradable e interesante, y aunque ya estoy cansado de las excursiones nocturnas de shopping de baratijas (perdon, perdon. Productos de excelente calidad y fina coqueteria que seran llevados de regreso a lxs lectorxs mas fieles y a los patrocinadores) es un lugar pintoresco, tranquilo y completo. Karol Bagh, mi barrio por dos meses, al cual retorno con una sonrisa en la cara todas las tardes despues de las clases, en donde esforzadamente (por las madrugadas tan berracas) y con paciencia India, voy conquistando poco a poco un curso cuyo diploma muy seguramente constatara en letras goticas sobre papel Kimberly de juncos del Ganjes, la principal habilidad adquirida: REGATIADOR.

Para la chiquilla mocosa
LFM

viernes, febrero 04, 2005

Sobrecarga en la red Delhi

Las calles reptan sucias y ajetreadas en un patron que un mapa de 30 Rupias empieza a despejar. En cada esquina se interlazan un taxi, un bus, un automovil, una bicicleta, un triciclo, un tuktuk (motocarro) y a veces una vaca en un nudo imposible. Una torpe pose de Kamasutra entre carne y latas viejas lubricadas por gasolina. Apunto de colisionar, apunto de generar la congestion mientras la ventana del destartalado bus que nos lleva al instituto resuelve la confrontacion de manera pacifica. Nadie grita a nadie, y a pesar de los pitos y las campanas de las bicicletas, los implicados siguen su camino sin inmutarse. Las miradas laten en las calles anhelando sus destinos. El humedo y seco invierno Indio arrecia y nos hace desear las viejas paredes del instituto. La sobrecarga del trafico parece funcionar, no importa cuan polvorienta e interrumpida este la red. EL caos en movimiento.

El internet del laboratorio del Instituto, podria ser descrito como una mierda. Decenas de estudiantes freneticamente presionan el icono de Refresh con la esperanza de enviar un mensaje a casa. La frustracion es la expresion mas comun de las caras. Los paquetes de suenos, fotografias, confesiones o simples saludos estan condenados al naufragar en los ruinosos cables. Perdidos y desubicados al igual que nuestros pasos por las calles de Karol Bagh, el distrito donde nos quedamos. No hay nada que hacer, deambulando como paquetes de datos extraviados envueltos en abrigos baratos, esquivar vendedores con exito se ha convertido en el pasatiempo favorito. "Very good price, my friend", "Very good quality" es el interminable cantico de los los mercachifles, el cual ha llegado a convertirse en la broma del dia. Pronto, "Very good price my friend, just 100 rupies" desplazara al Gud_Mornin mientras la paciencia de algunos discurre a la desesperada petrificacion por resignacion en una red de expectativas y deseos ocultos que se ha bloqueado.

Sin embargo, cada vez mas nuevas conexiones van floreciendo rebeldes violentando felizmente los muros del idioma, las costumbres o la simple timidez de un crisol de voces buscando ser oidas en un vetusto edificio ubicado en el distrito de Jaypuri. Una mirada, un chiste en pesimo Ingles, una sonrisa inesperada, la cuidadosa mirada de alguien que te observa con curiosidad antropologica, son los conectores de la esperanza. Los sentimientos se apresuran a salir. Las experiencias arden ocultas esperando ser almacenadas. El flujo de la vida es la unica sobrecarga admisible en la red de Delhi.

LFM
PD: No salio como queria pero tengo que cumplir mis tiempos autoimpuestos.

sábado, enero 29, 2005

Bienvenido a Delhi

Mi estomago habia perdido ya el rumbo. EL tiempo se habia convertido es una masa amorfa que cobro un tenue significado cuando los monitores del Jumbo dictaminaban la 1:30 de la manana en nuestro destino, Delhi. Sera que alguien nos espera? fue la preocupada pregunta que Julian, mi companero de viaje en esta aventura me hizo mientras me miraba con ojos expectantes. Unidos fortuitamente por la burocracia del ICETEX y la aficion a maldecir estos aeropuertos globales donde solo se consiguen hamburguesas. La de Caracas, auque obtenida tras una espera enorme por lo menos estaba rica. La de Frankfurt fue la vergonzoza capitulacion de nuestros orgullos en un McDonalds, unica alternativa ofrecida. Los jugos gastricos echan al suelo cualquier pose. Afortunadamente estaban los generosos menues de Lufthansa que hacen sentir verguenza de nuestros sanduchitos insignificantes con cajitas de Tutifruti. Los vuelos transcurren entre el Jazz del canal 12 y el Rock del 7. Tiempo para pensar y recapitular mientras la ventanilla es una pequena pantalla de TV muerta la mayoria del tiempo. Cobro vida en algun lugar sobre alemania donde un horizonte bermejo me recordo el hermoso pero inalcanzable fruto por primera vez rojo ante mi, que me fue regalado en la terminal de cali. Donde los altavoces cargados de voces teutonas dulces y femeninas hacian eco de la siempre tierna y aterciopelada voz que me recomendo pintar la ebriedad que sufririan mis ojos, la ultima noche en Colombia (lo intentare con palabras). Donde la constancia de una nueva y absurda amiga me reconfortaba. Donde curioso acepte el coqueteo mutuamente nervioso de una gringa, con la tranquilidad que une a los que tienen la certeza de que nunca se volveran a ver. El avion aterriza y la evocacion pierde sus alas.

"CiEmCi" "CiEmCi" (CMC nombre del instituto) grita un minusculo muchacho de rostro cetrino mientras agita un brazo y sostiene un letrero con nuestros nombres en esforzada caligrafia a la salida del aeropuerto de Delhi. Julian respira con mas tranquilidad mientras yo apresuro un apreton de manos y me estrello por primera vez con el Ingles Indio. Salimos a la madrugada de Delhi saturada de fria niebla. EL clima es helado y habiamos sido enganados por los torpes asistentes en la embajada. Somos dirigidos a un carrito que nos conducira al hotel, crei entenderle a la boca cetrina. Desayuno a las 7 am. El pequeno muchacho se retira con una inclinacion de cabeza. Las calles del aeropuerto a la ciudad son una caotica simbiosis de concreto y bosquecillos raquiticos y rebeldes. Hay algo tan remoto pero a la vez tan familiar en el paisaje que nos ocupa, la vergonzoza memoria colectiva del tercer mundo: El caos vehicular donde se ajetrean camiones rusos en donde la imagen de la muchacha de playa en espejo de nuestra iconografia camioneristica ha sido reemplazada por esvasticas (hay que recordar que la esvastica es una antiguo simbolo indoeuropeo violentado, reconstituido y dotado de un significado ominoso para los occidentales por los nazis) es cobijado por la omnipresente mole de concreto de la linea de metro elevado que se esta construyendo. Varias fogatas calientan a personas de quienes no podria decir si son mendigos u obreros. Las construcciones son ruinosas y solo diviso fachadas fastuosas en edificios gubernamentales, especialmente militares. Ansio el hotel. Pregunto a un retrovisor que solo ofrece unos ojos negros en una cara sepultada por un turbante cuanto falta. Solo recibo silencio, pues el conductor no habla ingles y el ignorarme es su instintiva respuesta. Los distritos de deslizan mendicantes hasta que el carrito inicia las tortuosas paradas en varios hoteles donde al parecer somos rechazados. La lengua puede ser ininteligible pero los gestos son universales. Eso y la improvisacion propia de nuestros paises hermanados en la alegria y el desespero. Royal residency finalmente nos acepta. La cama es dura y se que no podre conciliar el sueno en las 3 horas que nos quedan antes de que el telefono suene, si es que logre entenderme efectivamente con la recepcion. No me importa me repito toda la noche, pues ya estoy sumergido en un inesperado sueno de 2 meses.

LFM

jueves, enero 13, 2005

Richard Stallman en Colombia: La verdadera visita ilustre

Esto fue publicado en Noviembre pero lo traigo para no ver este blog tan desierto :)

Richard Stallman en Colombia: La verdadera visita ilustre.
País de grandes contradicciones y lentes de TV bizcos. Cartagena, lunes 23 de Noviembre. Los grandes medios ya entrenados la semana anterior en su propio festín autocomplaciente y ridículo que se efectúa año tras año aprovecharon el impulso para cubrir hasta la saciedad la visita del enemigo publico #1: Mr. Bush. Visita histórica llamaban al evento. Y con razón pues se aprecio en vivo y en directo como de nuevo, se entregaba nuestra dignidad.

Mismo día. Otro clima. Un personaje distinto aunque consciente de la vergüenza de compartir la misma nacionalidad del otro, el indeseable, descendía de un avión. No estuve allí pero visualizo al gringo de aspecto bonachón caminando lentamente por los pasillos del aeropuerto El Dorado. No lo esperaran limosinas, ni 15.000 hombres armados hasta los dientes. No le tendrían preparado un circo donde de manera ignominiosa se usaban niños con traje de beisbolista. En su
lugar un grupo de entusiastas jóvenes aguardaban impacientes su llegada. Me imagino a la gran prensa ausente, desinteresada de alguien cuyo mensaje es mucho más importante para nuestro país que un mortal espaldarazo presidencial. Este visitante, el verdaderamente ilustre, no traía ayudas militares ni peligrosos tratados de libre comercio bajo el brazo. Sólo una bolsa con llaveros y souvenirs para vender y apoyar su fundación y su causa. Aquella desde donde ha dado forma a una revolución tecnológica ,cultural y social que aún no ha terminado. Programador genial, adorable bufón electrónico, controvertido y firme activista, Richard Stallman, la figura central del Software libre en el mundo estaba en Colombia.

Richard Stallman, neoyorquino de nacimiento (1953), hacker del laboratorio de IA (inteligencia Artificial) del MIT sentó sus principios al negarse a firmar un acuerdo de confidencialidad sobre el código de los programas que se usaban en el laboratorio. Su postura ética y sus ideas frente a la libertad y el software quedarían resumidas en su intención de crear, irónicamente en el año 1984, una alternativa libre al sistema operativo UNIX denominado GNU (GNU no es Unix: GNU es un acrónimo recursivo donde de manera jocosa se hace referencia a lo que se emula negándolo) del cual el sistema operativo GNU/Linux, conocido solamente como Linux para disgusto del propio Stallman, es sólo un ejemplo. Sus ideas serian sintetizadas en el manifiesto GNU publicado en 1985 y su compromiso seria evidenciado en su decisión de incorporarse a la Free Software
Foundation para coordinar esfuerzos. Toda una revolución seria desencadenada basándose en sus ideas. Todo un movimiento que lo ha convertido en un ciudadano del mundo, expresando sus ideas en donde pueda. El XI Festival GNU/Linux llevado a cabo por la Universidad Nacional cuenta con su presencia como evento central. Bogotá vivió por unas horas la ardiente anticipación de quienes lo esperaban con emoción. Ojala hubiesen sido más.

Martes 24 de Noviembre. 5 de la tarde. Las miradas se cruzan, ansiosas en el Auditorio León de Greiff, aquellas mismas que no habían podido ocultar durante todos los otros eventos, que aún lo mejor no había llegado. La expectación devoraba las mentes durante conferencias en donde incluso, un alto representante de la escena informática nacional había cometido el exabrupto de
decir que no se requerían políticas para fomentar el software libre en Colombia; que el libre mercado haria el trabajo. Vaya dirigente. La excitación aumenta y las consultas nerviosas del programa se propagan. De repente, estalla un aplauso espontáneo que interrumpe la charla introductoria sobre el Software libre: Richard Stallman, como un virus informático, hace su entrada por la puerta trasera del escenario. La audiencia está dispuesta a contagiarse. De estatura mediana, panzón como buen programador, greñudo y con una poblada barba semicana que revela su mediana edad, acepta el aplauso y se sienta para iniciar su charla. Como ha hecho cientos de veces. El público escucha.

Stallman, en fluido español y más fluido sentido del humor arranco risas y reflexiones a la concurrencia. Recordó su historia personal en el génesis del movimiento del software libre. Enfatizó las cuatro libertades esenciales del software libre (libertad para ejecutar un programa como se desee, libertad para examinar el código del mismo y modificarlo, libertad para hacer copias del programa y distribuirlas y libertad para publicar versiones mejoradas del mismo)
dejando un mensaje acerca del sentido social y colaborativo del software libre. Pero también tuvo su momento sombrío, en donde se lamento por la situación actual de su país, tratando temas lesivos para el movimiento del software libre como las leyes de patentes y los tratados de libre comercio. "Hoy tenemos enemigos, las empresas poderosas y su gobierno mascota de los Estados Unidos" confeso apesadumbrado, contrastando con nostalgia la situación actual con los
albores del movimiento hace 20 años, cuando las amenazas eran virtualmente inexistentes y un programador podía cambiar el mundo con su terquedad y dedicación. Finalmente dejo su llamado a la lucha a cientos de Colombianos y Colombianas. Los aplausos de pie no se hicieron esperar y sólo se calmaron a petición del propio Stallman, eterno autogestor, quien aprovecho la atención
renovada para ofrecer llaveros y almohadillas para apoyar la fundación a la que pertenece. De nuevo el buen humor tomó lugar y la hilaridad tuvo su clímax cuando Stallman se invistió, quizá haciendo burla de la excesiva admiración cuasi-religiosa que despierta, de una túnica de santo y una aureola dorada que parecía un enorme y antiguo carrete de datos. Burlesco pontífice de la era digital, santiguo con su mano en alto al auditorio y pronuncio estas sabias palabras "No hay otro sistema que GNU y Linux es uno de sus núcleos". De nuevo la ovación de pie. Y la merece, por la trinidad que él encarna: Programador, filósofo y showman.

La fría noche me espera y camino hacia la salida del León de Greiff. Stallman ha sido halagado con la entrega de una túnica/ruana recuerdo de su labor evangelizadora por estas tierras. Una última mirada al escenario muestra al Santo rodeado varios de sus seguidores, quienes lo asedian como a una estrella de rock. Quizá su imagen regordeta no ilumine muchas pantallas de TV pero
decenas de cámaras digitales han registrado su presencia. Muchos discos duros quedarán con su efigie digital. La silueta pixelada y sonriente de un verdadero visitante ilustre. Salgo con prisa pues el retorno a mi Ciudad me espera. Mis pasos son rápidos como supongo fueron los dedos de Stallman mientras marchaban sobre el teclado, hace más de 20 años. El horizonte estaba lleno de líneas de código. Las vías del Internet ayudarían a que muchos se le unieran en lo que hoy es todo un movimiento que muestra como desde una perspectiva tecnológica, se puede creer en un mundo mejor.

Luis Fernando Medina C.
luscus9@yahoo.com
Mas Info: http://www.gnu.org
http://stallman.org

martes, enero 04, 2005

Blugs de año nuevo

No caeria en la ridiculez de decir que es proposito de año nuevo. Tal vez la idea reptaba mi mente desde hace algunas semanas donde habia observado otros ejemplos. Pixeles privados me revelaban la intimidad de alguien al otro lado de la red. Pensamientos personales o publicos. El voyeurismo electrónico de descubrir estos mundos expuestos a traves del poder de la palabra me proporcionaba un placer cada vez más insuficiente. Necesitaba más. Ya ese émbolo digital llamado scrolling habia mutado en un placebo consetudinario. Conectado, con B.B. King poniendo la tarjeta de sonido a llorar dulcemente (Sorry por el fusil George) mis dedos carcomidos tomaron la decisión ya secretamente concebida. Ese coctel de penas, frustraciones, licor barato y esperanzas que incendia las atareadas gargantas y flojas mentes por estas epocas era el catalizador que hacia falta. Desesperado por hacer clic finalmente el el enlace de publicar. Destilando ideas y sometiendolas con la precariedad impuesta por la dictadura de la conexión. Blues de año nuevo. Un blog para año nuevo. Blugs es la desafortunada palabra que se me ocurre para el primer disparo. El primer sector defectuoso de un experimento de alta densidad.

Andy Warhol decia que en el futuro cada persona tendria 15 minutos de fama. Quiza lo decia pensando en las omnipresentes camaras que acosaban a cualquiera. Capturando rostros de baja definición, vidas desconocidas solo para llenar un espacio entre el televentas y el programa de aerobics de la rubia oxigenada con trusa rosa e inquietos reeboks color mugre. La parodia ochentera del Por Art. Poor Guarjola. El Zapping es una ejecución sumaria de las insignificancias que no alcanzaron el rating necesario para sacarnos del tedio. ¿Donde queda la palabra en el tubo de rayos catódicos? ¿Sobrevivio al Tsunami? ¿Se desangra en una calle polvorienta en Falluyah?¿Esta representada en discursos desde el Chiribiquete?¿Esta alli lo que yo quiero decir?

Alta densidad, es mi respuesta. Como el disquete de 3.25'' tal vez ya no sea confiable. Pero es util cuando todas las redes fallan. Y estara alli esperando a que quiza otrx solitarix navegante de la matriz atisbe por ese ojo de Buey que llamamos monitor. B.B. Ya se esta despidiendo y la conexión esta sentenciada. Alguien en el Chat me reclama. Es el Blugs de año nuevo. El Publish Post de letras blancas sobre naranja era inevitable.